¿Por Qué a Mi Perro... Le Gusta Sacar su Cabeza por la Ventana del Auto?

Labrador Retriever with head out car window
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Cualquier persona que haya estado en un auto convertible sin la capota, puede sentirse identificado con la cara de felicidad de un perro que va con la cabeza de fuera en un auto y sus orejas ondeando al viento.

A pesar de los peligros obvios, puede ser difícil negarle tal placer a tu mascota. Pero, ¿qué hace el sentir el viento tan atractivo para los perros, para empezar? Y, ¿qué tan peligroso es?

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La Dra. Kelly Moffat, veterinaria conductista certificada y directora del Hospital de Animales VCA en Mesa, ofrece algunas teorías para explicar por qué algunos perros disfrutan sacar sus cabezas por la ventana del auto.

“Principalmente, ¡les gusta! Tan simple como esto”, dice la Dra. Moffat, y agrega que “sacar su cabeza por la ventana del auto, los acerca a todos los acontecimientos emocionantes fuera de él”.

De acuerdo con la Dra. Moffat, cosas, como una mejor vista del escenario afuera, así como una mejor percepción de los incitantes aromas que hay fuera del auto, pueden ser irresistibles para un animal cuyo sentido del olfato es mucho más desarrollado que el nuestro.

La Dra. Moffat agrega que, contrario a lo que se cree, no todos los perros disfrutan pasear en autos con la cabeza fuera de la ventana. “Estos perros tal vez sufran de mareos por movimiento”, comenta. “O tal vez les dé miedo el auto, así como los movimientos y sonidos asociados a él”.

Los Peligros Para tu Perro

Si tu perro es uno de esos cachorros que no pueden esperar a que bajes la ventana, la Dra. Moffat ofrece esta firme advertencia: “Los peligros incluyen a un perro que se sale por la ventana o que él mismo suba la ventana, así como heridas en los ojos por piedras o polvo en el aire”.

La Dra. Moffat recalca que los perros siempre deben ir bien sujetados, ya sea en una jaula o con un arnés para el asiento de seguridad, siempre que vayan en un vehículo en movimiento, incluso si las ventanas están arriba. “El conductor no necesita tener un perro que se suba a su regazo, ni que esté yendo de atrás a adelante, yendo del asiento trasero al delantero, ponerse bajo el acelerador o bajar accidentalmente la ventana”, dice.

Si no puedes resistir permitirle a tu perro un poco de la emoción de la briza, la Dra. Moffat sugiere ir con alguien en el asiento trasero con el perro con el cinturón de seguridad puesto, mientras que tú conduces lentamente por el vecindario. “Pero una vez que estés en calles más grandes y conduciendo a más de 25 mph, el perro debe tener puesto el cinturón, por su seguridad”, dice.

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