¿Por Qué Mi Gato… Odia Bañarse?

Cat in Bath
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Como todo lo demás en el mundo de tu gato, el agua está bien, siempre que sea bajo sus propios términos. Algunos gatos sienten curiosidad sobre el agua, sobre jugar con una llave e incluso sobre meterse a la regadera.

Pero intenta sumergir a un gato en el agua, y podrías vivir tu propia versión de la escena de la regadera de la película Psicosis (Psycho).

¿Por qué a los gatos no les gusta el agua?

Nadie lo sabe con exactitud. Algunos conductistas creen que es porque los ancestros más antiguos de los gatos domesticados vivieron en regiones secas de África, en donde tenían muy poca exposición al agua. En otras palabras, los felinos de hoy simplemente no heredaron conductas afines con el agua.

Y no tiene nada que ver con que no sepan nadar: pueden patalear justamente como sus amigos caninos.

Una raza poco común de gato domesticado, el gato van turco, incluso ha sido apodado el “Gato nadador”, debido a su afinidad por el agua. En Turquía, de donde son originarios, nadaban para recibir a los botes pesqueros que llegaban a la playa.

¿Realmente necesitan bañarse los gatos?

A los gatos les gusta acicalarse de forma exagerada. Pasan aproximadamente el 40% de su día limpiándose. Por eso, tal vez nunca necesites bañar a tu gato.

Sin embargo, hay ocasiones que los felinos no pueden limpiarse adecuadamente. Para los gatos más viejos o con artritis y los que tienen sobrepeso, alcanzar ciertas partes de su cuerpo puede ser difícil. Los gatos que están enfermos o deprimidos también pueden pasar menos tiempo acicalándose.

Si tu gato no se acicala de la misma forma en la que lo hacía antes, visita al veterinario para descartar algún problema médico. En algunos casos, el veterinario podría recomendar un shampoo medicado para tratar ciertas condiciones, como alergias en la piel e infecciones por bacterias u hongos.

¿Cómo puedo hacer que a mi gato le guste bañarse?

Aquí hay algunos consejos y trucos que puedes intentar para ayudar a tu gato a que se sienta más tranquilo con la idea de tomar baños:

Comienza a bañarlo desde que es un cachorro. Mientras más pronto lo acostumbres a la idea del agua, es más fácil que la tolere cuando sea más grande.

Acostúmbralo al lavabo o a la tina semanas antes de que lo bañes. Colócalo ahí y ponle juguetes, hierba gatera o algún premio para que asocie el lugar con algo positivo.

Permítele jugar en el agua. Una vez que se sienta cómodo con la idea del lavabo o la tina, llénalo/a a una o dos pulgadas de profundidad y deja algunos juguetes que floten en la superficie. Aliéntalo a que se siente en la orilla y juegue con los juguetes.

Dale a tu gato algo en dónde clavar sus garras. Coloca una toalla al fondo de la tina en la que pueda pararse. Un mosquitero para ventanas, colocado con una inclinación de 45 grados, también podría funcionar para tener algo con qué sostenerse, además de permitir que el agua fluya. Sólo asegúrate que sea seguro para que no se resbale.

Sujétalo lo menos posible. Haz que alguien lo sujete suavemente mientras lo lavas y enjuagas.

Evita ruidos innecesarios. Habla suave y tranquilamente. Si tu regadera es ruidosa, enjuaga a tu gato usando un recipiente.

Sé rápido. Ten toallas, esponjas y shampoo listo a tiempo, para que tu gato no tenga que estar mojado más tiempo del necesario.

Sécalo con una toalla. Las toallas un tanto ásperas pueden ser reconfortantes para tu gato. Si tienes que usar una secadora, úsala en una función baja que sea más silenciosa, y mantén su temperatura fresca para evitar quemaduras.

Si tu gato aún no es adepto al baño, pide a tu veterinario que te recomiende un shampoo seco, o una peluquería profesional. Terminarás con un gato limpio, sin tener que traumarlo, o traumarte.

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