¿Por Qué a Mi Gato… No Le Gusta Salir a Pasear con Correa?

Cat on a leash
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No tiene sentido. A tu gato le fascina mirar por la ventana, pero cuando sacas la correa, huye y se esconde.

¿Y ahora?

“Es normal que un gato, especialmente los más miedosos o tímidos, tenga miedo a una nueva experiencia a la que son expuestos repentinamente”, dice la médico veterinario conductual certificada Karen Sueda, del VCA West Los Angeles Animal Hospital.

Pero si estás dispuesto a esforzarte y a ser paciente para enseñarle a tu gato a pasear con correa, le puede abrir muchas puertas, literalmente.

Los beneficios de usar correa

“El exterior es una gran oportunidad de enriquecimiento, en especial para los gatos a los que les gusta estar afuera”, dice la Dra. Sueda.

Un paseo con correa en el aire fresco ofrece a los felinos una forma segura de experimentar nuevas imágenes, olores y texturas, como la sensación del pasto bajo sus patas. (Antes de salir, sólo asegúrate que tu gato tenga una adecuada protección contra parásitos, placa de identificación en un collar por separado y/o un microchip y vacunas al día.)

Una vida con correa también tiene beneficios para la salud: Los gatos con sobrepeso pueden estar más motivados a moverse en un ambiente estimulante al aire libre.

Por supuesto, no todos los gatos nacieron para amar las correas; los gatos más viejos podrían necesitar más tiempo para aprender, y algunos simplemente no aceptan la idea, pero de todas formas, vale la pena intentarlo.

Cómo hacer que a tu gato le guste usar correa

¿Todavía estás interesado? Intenta estos consejos:

Invierte en un buen arnés. La Dra. Sueda recomienda comprar un arnés que se pueda atar a la correa por el lomo, no del cuello. Y busca correas elásticas que no se enreden.

No le pongas el arnés de inmediato. Al principio, solo trata de que tu gato se acostumbre a ver el arnés, después a que lo toque y lo huela, antes de que intentes colocárselo. Haz algo que le guste, como jugar su juego favorito o darle un premio, siempre que el arnés esté cerca.

Tómalo con calma. Una vez que ya has conseguido ponerle el arnés a tu gato, ata la correa y permite que tu felino la arrastre por un rato. Aliéntalo a que te persiga, y recompénsalo cuando lo haga.

Cuando estés listo para tomar la correa, sujétala suavemente, pero no tires de ella o trates de dirigir al gato de inmediato. Con el paso de los días, pasa de 5 a 10 minutos, dos o tres veces al día, trabajando con tu gato.

“Si se deja usar la correa, aumenta gradualmente el tiempo que pase con ella”, sugiere la Dra. Sueda. “Si no le gusta, permite que las sesiones sean cortas y divertidas”. Cuando se sienta cómodo, trata de pasearlo por la casa, mientras sujetas la correa. Si se rehúsa a moverse, motívalo.

Una vez que estés listo para llevarla afuera, comienza con un paseo corto en el jardín o al auto y de regreso.

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